En diciembre de 2019, Amnistía Internacional, movimiento global presente en más de 150 países a favor de los derechos humanos, realizó una reveladora encuesta a más de 10.000 jóvenes sobre los problemas más importantes que afronta el mundo. Los dos más citados por la población entre 18 y 25 años fueron claros: el cambio climático y la contaminación, en pro de la energía renovable. Por otro lado, según informaciones del Parlamento Europeo y la Organización Meteorológica Mundial, la responsable del cambio climático y la contaminación es la actividad humana y sus emisiones de gases contaminantes y de efecto invernadero que calientan el planeta.

Con los datos anteriores podemos alcanzar un mínimo de dos conclusiones: la actividad humana debe reducir su impacto ambiental y de no actuar al respecto, como se viene haciendo hasta ahora, las generaciones más jóvenes tendrán que cargar con un planeta agotado. Es por esto que la mejor alternativa para mantener la actividad económica dentro del respeto medioambiental es la conversión a las energías renovables y su normativización.

Medidas para reducir la contaminación y el cambio climático

La mayor fuente de emisiones de dióxido de carbono procede de la combustión de combustibles fósiles de las centrales eléctricas, los automóviles y las instalaciones industriales. Esta combustión produce la principal causa del calentamiento global, el CO2 , y también otros gases como el metano, óxidos de nitrógeno, ozono y CFCs (clorofluorocarburos). La norma mundial continúan siendo los combustibles fósiles y cómo veremos a continuación, las pocas medidas tomadas para cambiar esta tendencia carecen de compromiso por parte de los causantes.

Con el objetivo de reducir el cambio climático, en 2015 se firmó, dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Acuerdo de París. Su objetivo es reforzar la respuesta mundial ante el cambio climático frenando el aumento de la temperatura mundial por debajo de los 2 grados Celsius para 2030, evitando el aumento de fenómenos meteorológicos extremos, la extinción masiva de especies y la subida del nivel del mar, entre otros efectos. Sin embargo, según datos de la Fundación Ecológica Universal de finales de 2019, solo la Unión Europea y siete países más (de los 195 firmantes) van camino de cumplir el Acuerdo de París en 2030.

El crecimiento de las renovables

Por otro lado, la capacidad de las energías renovables en todo el mundo se ha cuatriplicado de 2009 a 2019 con una inversión global próxima a los 2,6 billones de dólares (2,3 billones de euros), según reveló ONU Medioambiente (enlace ONU Medioambiente), destacando el liderazgo de la energía solar. A comienzo de 2010, las renovables (sin contar las grandes hidroeléctricas) generaban solo el 4 % de la capacidad energética mundial. Para finales de 2019, solo la energía solar y la eólica generaban casi el 18 % de la electricidad consumida en el planeta.

Además, la energía renovable es la opción más económica entre las disponibles, incluso la no subsidiaria, según el Informe de Costes de la Energía Renovable 2018 de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). Los datos revelan que los costes de instalación y mantenimiento de las energías renovables, que fueron un obstáculo importante para su adopción masiva, continúan en una trayectoria descendente. La energía eólica terrestre y solar fotovoltaica es menos costosa que cualquier opción de combustible fósil disponible en la mayoría de los casos, especialmente para las empresas y para el autoconsumo compartido

Nuestro compromiso con el presente y el futuro

Se muestra evidente que las energías renovables deben formar parte del presente y del futuro si queremos que este exista. Las medidas deberían convertirse en materia legal dentro de cada nación, que normativice la conversión a las energías limpias y limite las emisiones de materia contaminante. A pesar de todo, vemos que la realidad es otra. Los niveles de contaminación siguen creciendo, se fijan objetivos, pero pocos países alcanzan a cumplirlos y aunque por fortuna la inversión en energías renovables crece, todavía no es suficiente. Las grandes industrias, con el permiso de las administraciones públicas, priorizan el transcurso ordinario de su producción a invertir en un desarrollo sostenible a largo plazo.

Sello calidad huella de carbono de E4e SolucionesE4e Soluciones forma parte activa de este presente y futuro. Nuestro compromiso en materia de Responsabilidad Social Corporativa es claro, asentado en la necesidad de hacer compatible el desarrollo económico con el desarrollo social y ambiental. Abogamos por la Transición Energética Sostenible de las empresas, comunidades de propietarios y sector público en el área de la eficiencia y la generación energética. Por ello, tanto nosotros como nuestros clientes, establecemos un compromiso sostenible con el entorno y su área de actividad para que garanticen su bienestar. Nuestra gran apuesta por las empresas y administraciones tiene como reto reducir los costes y el consumo energético en todas las etapas del proceso, desde la generación inicial hasta el consumo final, y, para ello, hemos creado el sello de calidad de reducción de la huella de carbono, que cuantifica la reducción de gases de efecto invernadero (GEI) adoptado en el acuerdo de Kyoto.

 

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